GUZMAN1

viernes, 30 de octubre de 2015

LEOPOLDO DE LUIS: "LA ASAMBLEA".



Como en una asamblea nos hallamos.

No sabemos quién es el que nos llama.

Una luz o una lengua se derrama

sobre la mesa. Todos nos miramos.



¿Quién nos reúne? ¿Cuál es el motivo?

La razón del encuentro nadie explica.

Tampoco nadie habla ni replica.

Es el silencio un animal cautivo.



Alguien de pronto se levanta y sale. 

No hay nadie que le siga o que le avale. 

La lengua de la luz lame la mesa.



La asamblea prosigue silenciosa. 

A levantar la voz ninguno osa 

y aquel que se marchó ya no regresa.


Si hubiera que definir a Pablo Iglesias en dos palabras, ésas serían decepcionante y prepotente.

Aunque ya se sabe que sus ideas deben salir de algún libro que ha leído o de alguna conversación que ha escuchado, se acerca pero nunca llega a convencerme. Por ejemplo, su propuesta de consulta a nivel nacional para la escisión catalana.

Yo no voy a corregirme en lo que dije en mi anterior entrada de 7 de octubre de 2014, titulada LA CONSULTA CONSTITUCIONAL, así que no veo cómo espera el universitario madrileño dotar a los catalanes de una consulta legal que no sea la del artículo 92 de la Constitución. Acierta, y es el único que lo ha dicho, en que una consulta en toda España es la mejor manera de articular ese proceso (cuya conveniencia no veo por ningún sitio).

Tampoco veo problema en que esa consulta no sea vinculante, porque para empezar su resultado a nivel autonómico no tiene por qué coincidir con el recuento a nivel nacional. Tampoco la fallida consulta del 9-N era vinculante, ni lo será para el Gobierno español cualquier remedo de referéndum que organice la Generalitat.

Mas y su comparsa multicolor decían que querían pasar de la legalidad española a la legalidad catalana, y para emprender su ruta con una votación que les habilitase para ello bastaría una consulta no vinculante. Ahora se ve bien a las claras cómo respetan la legalidad y la opinión mayoritaria en el gallinero de Forcadell, donde Lluís Rabell y los suyos se vieron obligados a abstenerse.

Si Iglesias fuera coherente con sus socios, y con su acertado razonamiento de que toda España es quién para decidir qué hacer, se daría cuenta de que un proceso bilateral no requeriría reformas constitucionales de ningún tipo, sino más bien pactos previos como los que Escocia negoció con Reino Unido antes de votar su referéndum.

Entonces sí sabríamos todos en qué nos metemos antes de votar a ciegas y sin contar con la opinión del resto. Por cierto, la cuestión más importante sería si la pregunta debería ser relativa a la independencia de Cataluña o a la independencia de cualquier Comunidad Autónoma. A los vascos, por ejemplo, eso les incumbe tanto como a los catalanes.

No nos metas en más líos, Pudiente, sin antes pensarlo mejor.