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jueves, 11 de enero de 2024

"DE VUELTA A CASA. AL SALIR DE BILBAO, LLOVIENDO"; de Miguel de Unamuno.


Al salir de Bilbao, lloviendo, el 20-IX-10

desde mi cielo a despedirme llegas

fino orvallo que lentamente bañas

los robledos que visten las montañas

de mi tierra, y los maíces de sus vegas.

Compadeciendo mi secura, riegas

montes y valles, los de mis entrañas,

y con tu bruma el horizonte empañas

de mi sino, y así en la fe me anegas.

Madre vizcaya, voy desde tus brazos

verdes, jugosos, a castilla enjuta,

donde fieles me aguardan los abrazos

de costumbre, que el hombre no disfruta

de libertad si no es preso en los lazos

de amor, compañero de la ruta.


Mientras cientos de miles de habitantes del País Vasco fueron forzados por los abertzales a emigrar, otros muy diferentes en cultura y costumbres están instalándose allí con el visto bueno de los mismos abertzales.

Más de 180.000 personas, según un estudio del Centro de Estudios, Formación y Análisis Social del CEU, el 9 % de la población vasca tuvo que huir a otras regiones españolas y, por lo tanto, les impidió ejercer su derecho a voto, lo que ha significado que «las elecciones desarrolladas en el País Vasco desde el año 1978 nunca se han realizado dentro de los estándares democráticos», concluye el informe, ya que «esa merma en realidad implica una pérdida demográfica adicional de varias decenas de miles de habitantes más, que son los hijos e incluso nietos que habrían tenido en el País Vasco muchos de los que se fueron».

Esta expulsión de población se reflejó en un «deterioro espeluznante» de la demografía. Así, entre 1900 y 1975, la población vasca se multiplicó por 3,3, «casi el doble que en el resto de España, porque recibía mucha inmigración interna española y los nacimientos superaban por mucho a los fallecimientos».

A partir de 1976 comenzó en el País Vasco un proceso de desmoronamiento demográfico «de hondas repercusiones negativas», especialmente intenso hasta 1995-2000, caracterizado por «la salida en masa de población hacia otras zonas de España y el extranjero, bien por amenazas directas de ETA y hostilidad a quienes no fueran nacionalistas, bien por dificultades económicas». Recuerda este informe que «la extorsión terrorista a empresarios que incluyó sonoros asesinatos y secuestros, tuvo necesariamente un efecto dañino en la economía».

Esto, a su vez, provocó «un hundimiento abrupto de la tasa de fecundidad» que también tuvo lugar en el resto de España, «pero en ningún lugar con tanta profundidad» como en el País Vasco.

El informe recuerda que estos dos fenómenos se dieron especialmente en Vizcaya y Guipúzcoa, donde mayor dominio electoral nacionalista hay.

El informe del Centro de Estudios, Formación y Análisis Social del CEU incluyó una encuesta entre los desterrados del País Vasco y éstos señalan «la decepción con el Gobierno Vasco por su nula atención a la situación y necesidades de las víctimas del terrorismo y demás personas exiliadas que contrasta con la dispensada a descendientes vascos residente fuera de España por causas ajenas al terrorismo». Así, los emigrantes y sus descendientes que fueron a América tienen derecho a voto según el Estatuto de Guernica.

El vuelco en el censo y la pérdida en bloque de ciudadanos coincidieron en Euskadi con la crisis económica que llevó a la reconversión industrial y los años en que la organización terrorista ETA cometió sus mayores atentados, con una cadencia prácticamente semanal.

El éxodo también incluye, tal como explicó, a muchos de los inmigrantes, «especialmente andaluces y extremeños», que se desplazaron a la comunidad autónoma vasca entre los años 1940 y 1975 en busca de una oportunidad laboral y que al jubilarse, en las últimas décadas del siglo, decidieron regresar a sus pueblos de origen.

El primer efecto del envejecimiento de la población es la falta de mano de obra de todo tipo que genere riqueza y, por tanto, la quiebra del estado del bienestar. El problema demográfico vasco está afectado, además, por la disminución de la natalidad y el aumento de las defunciones, lo que desembocará en un «progresivo descenso de la demografía vasca, a menos que la inmigración corrija la tendencia decreciente».

El documento también demuestra con cifras algo que cualquier ciudadano ha podido constatar con sus ojos en los últimos años: la inmigración extranjera en el País Vasco es un fenómeno reciente. Antes del año 2000 prácticamente no se conocía y en este siglo los inmigrantes comenzaron a representar un nuevo reto social.

La política de brazos cruzados de la izquierda debido a la situación demográfica ha empujado a Urkullu a pedir las competencias de inmigración al País Vasco, y a saber qué es lo que propondrá el PNV hacer con todos los que vienen sin papeles ni nada.

¡Ay, si Sabino Arana
levantara la cabeza!